viernes, 31 de julio de 2009

CUESTIONADA PROSPERIDAD NORTEAMERICANA

Si alguien cree que la reunión de presidentes de los tres países de América del Norte, el 9 y 10 de agosto próximos en Guadalajara, no tiene relación con nuestras vidas cotidianas y con el futuro inmediato que éstas tomen, se equivoca. Para que la economía estadounidense se convirtiera en la máquina de arrastre más poderosa del mundo, necesitó primero subordinar a su principal socio comercial, Canadá, y luego, con la experiencia relativamente exitosa que significó el tratado de libre comercio con ese país, el gobierno estadounidense involucró a México en un tratado similar entre los tres países de América del Norte. En el TLCAN, Washington hizo una apuesta por la seguridad energética, al obligar a sus dos vecinos, que eran además sus dos principales proveedores de petróleo, a abastecer su siempre creciente demanda del energético.

La apuesta de la “diplomacia comercial” del Coloso del norte, fue también por dinamizar sus intercambios comerciales; con el TLCAN vendió más mercaderías manufacturadas que produce con menores costos, gracias en buena parte al bajo pago que se hace a migrantes documentados e indocumentados, y compró mercancías a bajo costo en todo el mundo, pero principalmente a sus dos socios norteamericanos a quienes obligó a entrar en el marco de productividad y competitividad de economías exportadoras cuya vanguardia lleva por mucho Estados Unidos. Así sucedió también con los servicios, particularmente los financieros; con las actividades agropecuarias y con cuanta actividad entró al TLCAN. A diez años de haber firmado ese tratado, los estrategas del libre comercio reconocían que les había sido favorable, pero la competencia con unas pujantes economías asiáticas y con la Unión Europea, además de la emergencia de China, como potencia económica, hizo que la diplomacia comercial estadounidense afinara su “alianza” norteamericana.

En 2005, los entonces presidentes de México y Estados Unidos, Vicente Fox y George W. Bush, y el Primer Ministro de Canadá, Paul Martin, firmaron la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), en Waco, Texas. En las reuniones anuales de esta Alianza, se han decantado los objetivos perseguidos principalmente por Estados Unidos. Se entiende la prosperidad como la ampliación del modelo económico basado sobre los principios neoliberales de la estabilidad macroeconómica a toda costa, notablemente del sector financiero; como la profundización del modelo exportador y privatizador, en lo que destacó el puntual cumplimiento del gobierno y de los empresarios exportadores mexicanos.

A pesar de que en México no prosperó el empleo con el TLCAN, aunque si progresaron las empresas oligopólicas exportadoras, se hundieron miles de pequeñas, medianas y microempresas no exportadoras. Sin embargo, la ASPAN impulsa una suerte de TLCAN-Plus, pero ahora apoyado en decisiones vinculantes entre los tres Ejecutivos norteamericanos, que no se someten a sus poderes legislativos respectivos y que acuerdan con las cúpulas empresariales de los tres países, de manera protagónica con el Consejo para la Competitividad de Norteamérica (NACC, por sus siglas en inglés), representada por 10 grandes empresarios de cada país.

La prosperidad también supone la participación social en la ASPAN, pero esta Alianza no ha mostrado capacidad de escucha. Frente a esa participación simulada, un vigoroso movimiento altermundista cuestiona las raíces neoliberales del modelo que propugna la ASPAN y propone varias medidas que podrían favorecer a México: la renegociación del TLCAN, particularmente en la sustitución del capítulo agropecuario por un acuerdo de cooperación y complementación para el desarrollo agroalimentario y rural de América del Norte; la renegociación del capítulo energético del TLCAN, con miras hacia una nueva matriz energética sustentable. Así como transparencia y rendición de cuentas en negociaciones y acuerdos tomados en las reuniones de la ASPAN, como la que habrá próximamente en Guadalajara.

viernes, 24 de julio de 2009

2010, EL GRITO DEL HARTAZGO

Ni partidos políticos, ni gobiernos, muestran sensibilidad en torno de la dimensión de la crisis; la sorpresa que traerá consigo el emblemático 2010 se anuncia en el grito del hartazgo, que no quieren escuchar. Las elecciones pasadas empezaron a trasmitir ese hartazgo y la manifiesta incapacidad del sistema de partidos para sacar lecciones del abstencionismo político, del voto nulo, del voto de castigo que fue también el voto con esperanza en cambios drásticos de las políticas públicas, se muestra en los conflictos internos por los que atraviesan el PAN y el PRD, tanto como en la falta de un programa de gobierno sustancialmente diferente del PRI, que parece embebido en su triunfo electoral. Como era de esperarse, la carrera por la candidatura presidencial nubla el horizonte de la vida política nacional. Mientras la Presidencia de la República busca afanosamente reproducir su modelo de operación política y sobre todo, la continuidad a toda costa del modelo económico orientado a la exportación, las fracciones de todos los partidos afinan sus estrategias para seguir beneficiándose del sistema partidocrático.

Ana Lilia Pérez, ofrece un panorama: “2010: la depresión que viene”, en el que recoge opiniones expertas sobre el negro futuro económico: pérdida del poder adquisitivo por el incremento real del 49 por ciento de la canasta básica (Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados) Se perderán en promedio 1 millón de empleos formales este año. Cada día, casi 2 mil 800 mexicanos pierden su empleo. En la industria del transporte, el desempleo llega al 21.1 por ciento. La remuneración promedio para los trabajadores que aún tienen empleo, se contrae severamente. La moneda se devaluó en más del 50 por ciento en el mercado cambiario con respecto del dólar, al pasar de 9.94 pesos por dólar el 8 de agosto de 2008 a 15.35 pesos por dólar el 11 de marzo de 2009; aunque el peso comenzó a ganar terreno lentamente, su depreciación se ha mantenido en más del 40 por ciento.

El Banco de México, estima que la caída del PIB será del menos 10 por ciento, en 2009, el peor desempeño de Latinoamérica. Sin medidas anticíclicas, la crisis impedirá que millones de mexicanos puedan mejorar su calidad de vida. Incluso los que tienen ingresos regulares, pueden caer en la pobreza, y para los millones en pobreza extrema, su situación se agravará aún más. Durante 2010, la posición fiscal del país se verá aún más deteriorada ante la dependencia presupuestaria de los ingresos petroleros, la ausencia de ahorros fiscales significativos y una baja base tributaria no petrolera. Como consecuencia directa de la crisis económica y el desempleo en Estados Unidos, en mayo pasado México registró la caída del 19.8 por ciento en el envío de remesas –la principal fuente de divisas después del petróleo. Además, los ahorros de los migrantes cayeron en promedio de 4 mil 600 dólares en 2007 a 3 mil 500 dólares en 2008, y a 2 mil 500 dólares en 2009. Al mes de mayo, la cartera vencida por tarjetas de crédito sumaba 33 mil millones de pesos (MDP). La de crédito a la vivienda, 300 mil MDP; la cartera de crédito al consumo, 426 mil MDP

Felipe Garrido, proyecta un libro “EL GRITO: repensar el país”, que se propone: “2010 debe propiciar el análisis, la crítica y el planteamiento de respuestas. Como nunca antes, la ocasión es propicia no para la celebración, sino para la reflexión, el diagnóstico y el diseño de nuevos derroteros. ¿Dónde hemos tropezado? ¿Por qué no hemos sido capaces de darnos el país que queremos tener? ¿Qué nos hace falta para construirlo? ¿Tendremos la energía, el talento, los saberes necesarios para lograrlo?”

viernes, 10 de julio de 2009

DEL HARTAZGO A LA ACCIÓN POSITIVA

Hay mensajes cruzados en los resultados del reciente proceso electoral: la abstención fue menor que la esperada; hubo un voto que combinó la esperanza en un gobierno dividido como oportunidad para encontrar salidas a la crisis y un voto de castigo a los gobiernos en turno de Acción Nacional, así como a sus legisladores por su mal desempeño tanto en los asuntos de interés nacional, como en los más cotidianos de sus políticas públicas. Asimismo, se registró la novedad del voto nulo en todo el país, aunque en menor proporción que lo calculado y sobre todo, a lo requerido por la deseada crítica a la partidocracia.

Las reacciones postelectorales fueron las esperadas. El Presidente Calderón asumió los resultados desfavorables para su partido y ofreció llegar a acuerdos con la mayoría priista, pero insistió en la imprescindible continuidad de la estabilidad macroeconómica lograda, sin decir que tal estabilidad solo beneficia al sector financiero. Prácticamente sacó así la política económica y el la continuidad con la ortodoxia neoliberal que asegura el Banco de México del debate legislativo. Tanto Calderón, como la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes, confirmaron su disposición a convivir bajo el esquema del gobierno dividido, y también dieron cuenta del voto nulo. Ambos hablaron de la –otra vez- urgente reforma del Estado y de la ampliación de canales propicios para la “democracia participativa”.

Aunque suena positivo que las principales figuras del debate político hayan tomado nota del hartazgo causado por la partidocracia, el desafío representado por empoderar el voto y, simultáneamente, desempoderar al sistema de partidos, está lleno de obstáculos. Acción Nacional, está enfrascado en saldar cuentas internas a raíz de la derrota electoral más grave que ha sufrido en su trayectoria de gobierno, de manera que ahora son incapaces de hacer una lectura sobre las razones del castigo propinado y menos aún su responsabilidad frente al voto nulo, pues no entienden la crítica a la partidocracia ni los cambios que ella demanda, máxime en una situación de debilidad relativa que disminuye su capacidad para impulsar reformas y beneficiarse de ellas. Su capacidad para participar en la distribución del reparto de cuotas de poder disminuyó drásticamente.

El PAN está tan dolido que por ahora sus dirigencias partidarias y sus gobiernos, tratan de repartir culpas al de enfrente de cara a la derrota. El dirigente nacional de ese partido no dudó en renunciar frente a los resultados adversos de los cuales es directamente responsable, sin embargo, en Jalisco hay una manifiesta incapacidad de autocrítica, tanto en la dirección del blanquiazul como en su gobierno estatal. Aunque constataron que las campañas sucias se revierten en su contra, guardaron tanto lodo que éste les impide ver lo que toca hacer frente al mensaje de castigo y ni siquiera se preocupan del voto nulo. Situación similar atraviesan el PRD y el PT, pues parece preocuparles únicamente si la rentable estructura partidaria se deteriora, pero no los electores ni las manifestaciones que censuraron la partidocracia.

El Partido Verde hizo una campaña pragmática frente a la crisis, proponiendo medidas populacheras frente a la inseguridad, la salud y la educación. Además de constituirse en la cuarta fuerza electoral, coló una buena docena de “diputados Televisa”. Existe el riesgo que al igual que el PANAL, sus alianzas con el PRI perviertan la agenda legislativa y empoderen aún más la partidocracia. Se dificulta el camino para lograr las demandas implícitas del “anulismo”: empoderar el voto, desempoderar la partidocracia, rescatar el carácter ciudadano de los organismos públicos autónomos, vincular democráticamente economía y política. Pero, estas acciones positivas ahora cuentan con miles de voluntades para organizarse permanentemente para alcanzarlas.

viernes, 3 de julio de 2009

VOTO NULO VÁLIDO

Contra pronósticos adversos y descalificaciones, el voto nulo logró posicionarse como una opción válida a considerar en la jornada electoral del 5 de julio próximo. Su legalidad y legitimidad pasó la prueba, sin que ello quiera decir que haya homogeneidad en las intenciones que sostienen quienes anularán su boleta, como tampoco hay unanimidad respecto al programa a seguir después del próximo domingo; o incluso si se necesita pensar un programa o si con la anulación del voto el mensaje de censura y de inconformidad frente al sistema partidocrático es suficiente. Habrá quienes todavía ven esperanza en algún partido o candidato por el que votarán, y que anularán el resto de opciones; otros/as anularán todos sus votos; habrá algunos/as que esperarán una toma de conciencia que lleve a los partidos a reformarse en una nueva reforma electoral. Pero habrá quienes conciben la anulación del voto como el inicio de un largo proceso organizativo que propicie reformas de fondo de largo alcance.
La Asamblea Nacional por el Voto Nulo, celebrada en la capital del país el pasado 30 de junio, empieza a dibujar una respuesta frente a las interrogantes abiertas por las discusiones sostenidas por 42 organizaciones en el país promotoras de la anulación. Hay un diagnóstico que compartieron estas organizaciones: 1) No se ha empoderado suficientemente el voto, no contamos con un sistema de “premios y castigos” para obligar a quienes delegamos la representación de nuestros intereses a que nos consulten, ni a que nos rindan cuentas, ni a que haya consecuencias que lleve a tribunales a quienes incumplen con su mandato; 2) La partidocracia es incapaz de proponer y menos aún de procesar las reformas constitucionales necesarias para democratizar al país, generar derechos de ciudadanía y afrontar socialmente el impacto nacional de la crisis global; 3) No hay quien vigile y controle a la partidocracia y como ella está impedida para auto-reformarse, es suicida seguirla legitimando electoralmente.
Entre las conclusiones y acuerdos tomados en esta Asamblea Nacional destaca la demanda por una real democracia participativa y la necesidad de un programa mínimo de acción que respalde los formatos participativos demandados. La idea de empoderar el voto incluyó revocación del mandato, referéndum, plebiscito, valor jurídico al voto nulo e iniciativa ciudadana, candidaturas independientes, reducción del financiamiento a partidos, entre otros. No logró consenso la reelección en ninguno de los niveles, pues las heridas abiertas por el descrédito de los políticos lo impidieron. Empero, es un buen inicio, que le da proyección concreta para el futuro inmediato a un movimiento que ha surgido al calor de la creatividad, espontaneidad y lucidez, principalmente de jóvenes, frente a un ambiente adverso mediático y sociológico que los descalifica.
Además de varias actividades a realizarse el día de las elecciones, la Asamblea Nacional acordó reunirse en Guadalajara el próximo 18 de julio para evaluar el impacto del voto nulo, enriquecer y afinar el programa de acción. Percibo cuatro temas en esas futuras discusiones: 1) Otros medios para empoderar el voto, como instrumento de exigibilidad de derechos económicos, sociales, ambientales y culturales; 2) desempoderar la partidocracia, quitándole decisiones unilaterales que refuercen sus cotos de poder, como las diputaciones plurinominales y reforzando el control de la Auditoria Superior de la Federación, con mejoras en transparencia, rendición de cuentas y normas para establecer los sueldos de todos los funcionarios públicos; 3) Fortalecer a los Organismos Públicos Autónomos, como el IFE, terminando con el sistema de cuotas partidarias en sus direcciones y simplificando su funcionamiento; 4) Debatir los alcances de la reforma del Estado y el posible camino hacia una Constituyente pacífica en 2010. Anular el voto entraña validar una esperanza de futuro.